4 pasos para crear dinámicas participativas para tus presentaciones

Las presentaciones están evolucionando lentamente hacia un modelo participativo. En lugar de un ponente monologuista, lo que se valora cada vez más es alguien que sea capaz de entablar un diálogo con la audiencia y que sepa hacerla participar activamente durante la presentación.

Cuando nos planteamos hacer participar a la audiencia, podemos limitarnos a pedirles que hagan algo sin más, o podemos intentar que aquello que hagan sirva para introducir una nueva idea en nuestra presentación.

El primer caso puede ser muy válido si lo que queremos es romper el ritmo de la presentación y recuperar su atención. Pero lo que tiene un resultado espectacular y puede hacer memorable nuestra ponencia es conseguir que la propia dinámica contribuya a nuestro mensaje.

Dos lectores del blog, Fernando y Jonatan, me pidieron hace poco que escribiese sobre este tema. Así que voy a dedicar un artículo a responder a su pregunta:

¿Cómo podemos crear dinámicas participativas para nuestras presentaciones?

Hace unos meses escribí Creatividad aplicada: ¿Qué tienen que ver las patatas con las presentaciones? En este artículo vimos un ejemplo de cómo se aplica la creatividad en el diseño de una dinámica.

Hoy te voy a contar los 4 pasos que utilizo yo para crear las mías.

1.- Define las ideas que quieres transmitir

En primer lugar, hago un listado con las principales ideas que quiero transmitir. Ten en cuenta que una dinámica participativa bien hecha va a tener tal repercusión que merece la pena que la dediques a potenciar una de las ideas clave de la presentación. No malgastes este recurso con ideas secundarias.

Por ejemplo: vamos a suponer que quiero poner de manifiesto la importancia que tiene preparar bien una presentación para que no nos resulte tan difícil presentarla.

Una de las ideas fundamentales es que, cuanto más sólido es el discurso, menos difícil nos resulta pronunciarlo y no tenemos que sufrir demasiado.

2.- Busca metáforas relacionadas

Las metáforas son los embriones de mis dinámicas participativas.

Una vez tengo el listado de ideas definido, busco metáforas para todas y cada una de ellas. Un paralelismo que me permita relacionar algo tan complejo y tan abstracto como una idea con cualquier cosa mucho más material y mundana.

De este modo obtengo un listado de metáforas potencialmente convertibles en dinámicas.

Siguiendo el ejemplo, la idea de el discurso sólido o estable me sugiere un paralelismo con el mundo de los malabaristas. Cuanto más inestable es la base, más dificultad implica el ejercicio.

3.- Piensa la manera de explotar esas metáforas

Esta es la parte más difícil. A partir de las metáforas obtenidas, busco la manera de poder transformarlas en dinámica.

Para ello es importante tener clara la secuencia argumental: un malabarista que hace un juego de malabares con relativa facilidad, se sube a una plataforma inestable (un cilindro, por ejemplo) y el mismo ejercicio se complica.

Luego evalúo si dicha secuencia puede llevarse a la práctica en directo.

“Si hago subir al escenario a alguien y le pido que haga un juego de malabares… Es muy difícil que la persona que salga sepa hacerlo. Quizás debería pedirle algo que sepa hacer seguro pero que se complique encima de algo inestable. Y por cierto…¿qué podría utilizar como base inestable? ¿Un monopatín? Ah no! un bosu!!! Conozco alguien que tiene uno y me lo puede prestar. Perfecto. ¿Y qué le hago hacer? Debe ser algo que no implique mucho riesgo. No quiero que se me mate nadie en directo. Por lo tanto todo lo que sea de mucho movimiento descartado. Podría hacerles llenar un vaso de agua. El único peligro es que lo mojen todo, pero es algo que se puede solucionar con una fregona”.

Bosu

No siempre una metáfora la sabremos convertir en una actividad. Pero realizando este proceso para cada una de las metáforas podremos encontrar muchas ideas para hacer dinámicas participativas.

4.- Integra la dinámica en tu presentación

Para terminar, inserto la dinámica elegida dentro de mi discurso para que éste no pierda su linealidad. Que hagamos una actividad no significa que podamos romper el hilo argumental.

Busco de qué forma puedo introducir la dinámica para que ésta ligue con lo que estaba diciendo y preparo mi discurso para enlazarlo con lo siguiente que voy a explicar.

Lo que siempre hago es explicarle al público el por qué de lo que acaban de hacer.

Hace unas semanas asistí a una conferencia que resultó ser muy participativa. Sin embargo, después de encadenar la cuarta dinámica seguida, empecé a preguntarme a dónde nos llevaría todo aquello. Y no sólo yo no encontré la respuesta, sino que el ponente nunca nos la dio.

Pedir al público que haga actividades sin motivo alguno resulta divertido la primera vez, pero a medida que transcurre el tiempo, vamos perdiendo su implicación. Y eso condena al fracaso cualquier dinámica.

¿Quieres ejemplos de dinámicas participativas?

Puedes consultar la sección de dinámicas participativas en el blog de Carles Caño (Presentástico) en donde encontrarás una interesante colección que puedes utilizar en tus presentaciones o en las que te puedes inspirar para crear las tuyas.

¿Te animas a inventar tus propias dinámicas participativas siguiendo estos 4 pasos? Si es así, comparte el resultado en forma de comentario.

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  1. […] El uso de las dinámicas participativas es altamente recomendable, ya que logra implicar a la audiencia en la presentación recuperando instantáneamente su capacidad de atención. Hacer participar al público acostumbra a ser memorable. La gente lo recuerda. Y tiene un impacto muy positivo. Así que si te interesa ponerlas en práctica sólo tienes que seguir los 4 pasos para crear dinámicas participativas para tus presentaciones. […]

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