10 ideas para reducir los nervios respirando durante nuestras presentaciones

La mejor manera de reducir los nervios en una presentación es realizando un buen trabajo previo; planificarla a consciencia, elegir el mensaje óptimo, dotarla de una estructura adecuada, utilizar un diseño que nos ayude a presentar y practicarla muchas veces.

Pero cuando los nervios aparecen de todas formas durante nuestra presentación, el recurso que mejor me funciona para superarlos es respirar.

Dos o tres respiraciones profundas cuando los nervios afloran y ya empiezo a sentirme más tranquilo para continuar con mi ponencia.

De hecho, cuando empiezo una presentación, siempre tengo la costumbre de dar los buenos días (o buenas tardes) y seguidamente hacer un par de respiraciones profundas mientras, con la mirada, barro todo el auditorio de lado a lado. Y luego, suelto la primera frase demoledora de mi charla. De este modo, además de crear una expectativa, una tensión en el público antes de lanzar la frase provocativa, consigo relajarme y controlar los nervios.

Sin embargo, repetir regularmente estas respiraciones interrumpiendo el discurso sin más es la mejor manera de que el público se dé cuenta de que estamos nerviosos. Así pues…

¿de qué forma podemos respirar hondo para rebajar los nervios durante nuestra presentación sin que se note?

¿Por qué calma los nervios respirar hondo?

La ansiedad está muy relacionada con la Serotonina, un neurotransmisor que funciona como un vasoconstrictor en nuestro organismo. Cuando los niveles de Serotonina en nuestro cerebro disminuyen, la ansiedad aumenta (y viceversa).

Una de las reacciones de nuestro cuerpo a la ansiedad es la aceleración de nuestra frecuencia respiratoria. Cuando la respiración se nos acelera, disminuye el nivel de oxígeno en nuestra sangre. Nuestro cuerpo reacciona a ese déficit de oxígeno generando más glóbulos rojos, los cuales aumentan la viscosidad de la sangre forzando a nuestro corazón a bombear cada vez más fuerte (en lenguaje llano, se nos dispara el corazón). Para facilitar el trabajo a nuestro corazón, los vasos sanguíneos se dilatan inhibiendo así la Serotonina.

Cuando realizamos dos o tres respiraciones profundas de forma consecutiva, el nivel de oxígeno en sangre vuelve a aumentar. Eso permite a nuestro corazón rebajar su frecuencia cardíaca y, en consecuencia, nuestras arterias y venas se contraen por el aumento, de nuevo, de la Serotonina.

En resumen: si respiramos profundamente aumenta el nivel de serotonina y se reduce la ansiedad.

¿Cómo podemos hacerlo de forma disimulada durante nuestra presentación?

Cuando el nivel de estrés no es muy elevado, basta con realizar una única respiración. Se trata de respirar como lo haríamos normalmente, pero alargando la respiración un poco más de lo normal. Al hacerlo, nos va a parecer que ha pasado una eternidad mientras respirábamos. Sin embargo, para el público, esa pequeña pausa va a pasar desapercibida.

Cuando, por lo general, nos ponemos muy nerviosos al presentar, deberemos encadenar dos o tres respiraciones. He aquí algunas ideas sobre cómo introducir pausas durante nuestro discurso que nos permitan hacer respiraciones más largas y mantener los nervios a raya.

1.- Lanza una pregunta al público.

2.- Ponles un video.

3.- Crea un momento de tensión con un silencio antes de lanzar una idea importante.

4.- Organiza una votación (a mano alzada o a través de Twitter, por ejemplo).

5.- Escribe o dibuja en una pizarra o Whiteboard.

6.- Pide que salga un voluntario al escenario.

7.- Introduce una dinámica participativa.

8.- Muestra un objeto al público.

9.- Pide a alguien que lea algo en voz alta.

10.- Pide un aplauso para alguien o por algo (o aprovecha los que te dediquen a ti).

¿Qué otras ideas se te ocurren? Gracias por dejar tu comentario.

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Comentarios

  1. dice

    Dentro de la dinámica participativa entra todo tipo de ejercicio práctico. Puede ayudar tener material de apoyo impreso que el público tenga que rellenar con la información que el ponente va ofreciendo durante la ponencia (espacios en blanco, preguntas, etc)… Esto funciona sólo en seminarios y cursos.

    ¡A respirar hondo!

    • Roger Prat dice

      Creatividad al poder, Sebastián!

      Seguro que hay muchas más posibilidades que están todavía por inventar.
      De lo que se trata es de conseguir pequeñas pausas que se puedan integrar con naturalidad en nuestro discurso y que nos permitan coger aire y calmar los nervios.

      Saludos,

      Roger

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